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La educación de nuestros hijos será la más grande inversión que haremos desde ahora por ellos, ya que su proyecto de vida dependerá de las expectativas que tendrán durante su trayectoria escolar y, por ende, el capital cultural que la educación superior les aportará al potencializar la absorción de los conocimientos y sobre el desarrollo de habilidades y destrezas que requerirán en su formación educativa y, para hacer frente a su perfil productivo, en la inserción laboral futura.

De acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) “[…] el costo promedio por carrera en una universidad privada, va de 125 mil a 930 mil pesos […]” lo que quiere decir que debemos pensar en la inversión que se hará para pagar los estudios superiores de nuestros hijos a partir de la carrera que elijan.

En torno a ello, los ahorros para su educación, también pueden ser reportados en un sistema de ahorro bancario como los seguros educativos, siendo una opción bien establecida después de los créditos educativos surgidos desde las propias instituciones escolares. De tal manera, que dicha inversión educativa debe comenzar a planificarse durante los primeros dieciocho años de vida escolar de todo niño o bien, por lo menos con seis años para cubrir sus estudios universitarios.

Un estudio hecho por el banco HSBC revela que tendríamos que ahorrar el 18% del sueldo mensual con la iniciativa de abarcar desde la secundaria y los niveles de educación media superior y superior. Advirtiendo con ello, la relevancia que cobra el aporte al incremento económico de la educación como irrompible. para poder llegar a ser sustentable.

Si se comienza desde ese período de crecimiento de nuestros hijos, los gastos familiares también se verán beneficiados y entre ellos, el de abonar a los ahorros a largo plazo.

Invertir en educación

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